"Practicamente no existe ninguna otra actividad o empresa que se inicie con tan tremendas esperanzas y expectaciones y que, no obstante, fracase tan a menudo como el amor."
Erich Fromm
El tiempo es una cosa ambigua y las percepciones del hombre cambian con él. El arte cambia, las pinturas se deterioran y lo que antes era rosa ahora es azul. Los edificios y las catedrales caen. Algunas obras que antes llamaron la atención del gran publico ahora son ignoradas por completo; otras, por el contrario, han resurgido, manteniéndose vivas y frescas por siglos.
Una década en cine ha pasado y nos cuesta trabajo dejar de mirar atrás, para revisar y recordar aquellos filmes que tuvieron un impacto emocional en nosotros.
Eternal Sunshine of the Spotless Mind (Michel Gondry, 2004) y 500 Days of Summer (Marc Webb, 2009). Dos filmes excelentes. En muchos sentidos podríamos decir que ambos tienen un tema en común: El Amor. Pero también existe otro tema central en ellos: El Tiempo. Ambas películas tratan acerca de la historia sentimental que vive una pareja, desde su génesis hasta su desintegración (aunque no precisamente en ese orden). En ambos los personajes lidian con sus recuerdos y la trama fluye mediante los constantes saltos en el tiempo.
Francois Truffaut, Wong Kar-Wai, David Lynch y Woody Allen, son algunos de los realizadores que más honestamente se han adentrado en los sentimientos (siempre contradictorios) de los que es capaz un ser humano. Europeos o Norteamericanos, poco importa, los grandes filmes no tienen patria.
El filme de Michel Gondry debe ser uno de los mejores cinco de la década pasada. ¿Cuantos de nosotros no nos hemos preguntado en algún momento: "como me gustaría poder borrarlo/a de mi mente"? Los personajes principales de la historia, Clementine y Joel, interpretados magníficamente por Kate Winslet y Jim Carrey, nos dan una idea de la respuesta a nuestra pregunta. Asistimos, o mejor dicho, espiamos a través del alma de estos dos seres, tan ficticios y tan reales al mismo tiempo.
Charlie Kauffman es sin lugar a dudas uno de los mejores guionistas de nuestros tiempos, cualquier cosa que salga de su pluma seguramente valdrá la pena darle una ojeada. Sus argumentos no solo están llenos de giros inesperados, también son plenos y emocionantes en cuanto a la vida interior de sus personajes, seres humanos complicados casi siempre.
La película roza con la ciencia ficción al entrar en un viaje a través del tiempo y de las dimensiones de la mente de Joel (de la tienda de libros a la recámara de su casa solo hay un paso), el cual trata de todas maneras de mantener a Clementine en su memoria. Pero sin embargo no puede evitarlo y todo a su alrededor se desmorona y comienza a desaparecer.
Si fuera un filme tradicional de Hollywood, el héroe habría visto a la heroína, pasarían por una serie de dificultades, pero sabríamos que terminarian juntos y felices desde el primer momento en que los vimos (seria aquello que llamamos "el amor a primera vista".) Pero pocos filmes se han atrevido a mostrar el tipo de relación sentimental que viven el noventa por ciento de los habitantes del mundo. Es por eso que el filme ha sido (y sigue siendo) un gran éxito con el publico, ya que cada uno de estos detalles que describo (y aun más que seguramente me habrán pasado desapercibidos) hacen que la identificación sea inevitable.
Michel Gondry es un director barroco que al mismo tiempo tiene el talento y la sensibiidad para observar y resaltar los rostros humanos.
500 Days of Summer es una comedia amarga. No se si sea un filme que perdurara tanto como Annie Hall (pelicula con la que se ha comparado una y mil veces), pero definitivamente es un film que vale la pena ver. La trama es menos compleja y mas directa que en Spotless, pero igualmente interesante y cautivadora. Una vez que nos inmiscuimos en el mundo interior de Tom (y a través de él al de Summer) nos costara trabajo dejar de seguir su historia desde el inicio hasta el final. Es una historia sencilla, "a boy meets girl" como dice el narrador al principio de la película, un narrador cuya voz parece salida de las caricaturas, lo cual tal vez sea una forma de decirnos que a pesar de lo dramático del tema no dejamos de ver una comedia.
Al igual que en Annie Hall (filme que seguramente han visto sus escritores) la historia esta fragmentada para narrarse no de una manera cronológica, sino para hacer una comparación de los primeros y alegres días de su relación, con los amargos momentos de decepción y ausencia después de la ruptura. "Este no es un film acerca del amor", nos advierte el narrador, y sin embargo es una de los pocos filmes que expresan con una honestidad brutal ese sentimiento tan contradictorio que, como dice Cioran, "tiene los mismos síntomas de una enfermedad".
En resumen, estos dos filmes rompen convenciones en el genero romántico. Quien sabe, tal vez lleguen a crear una nueva convención con el tiempo. Por ahora, los considero los mejores en su genero que se han hecho en Norteamerica en los últimos diez o quince años.
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